La planificación etimológicamente, comprende un plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado. Muchos sabemos, que este concepto al momento de su aplicación no se cumple, como consecuencia de subestimar los tiempos y espacios de la planificación al escoger información singular, hecho que se traduce en la “falacia de la planificación” al no poder cumplir el objetivo determinado dentro del tiempo planteado.
Este tiempo previsto en la planificación, no puede concretarse por la impericia o ego del planificador, o por las personas inmersas en lo planificado, donde pueden converger factores exógenos o endógenos que perturban el correcto desenvolvimiento de los tiempos de ejecución y diseño del plan de acción.
Durante el desarrollo e implementación del plan de ejecución, como se comento anteriormente pueden presentarse variables internas o externas que pueden modificar la evolución del plan estimado. Estas variaciones, pueden obedecer a la falta de voluntad o impericia de los actores involucrados, pero, no sólo puede obedecer a ello, ya que existen contingencias de hechos que pueden suceder, los cuales pueden ser previsibles en algunos casos y en otros no. Aunado a ello, pueden sumarse las máximas de experiencia y la sana crítica del planificador, para evaluar hechos que sucedieron en el pasado y pueden repetirse, con respecto a como contrarrestarlos y superarlos una vez que se presenten nuevamente, mejorando lo diseñado en su momento para optimizar los tiempos y modos de respuesta en función de generar el método más adecuado para el caso o situación en particular.
La contingencia se encuentra estrechamente relacionada con la incertidumbre, por el hecho de la obligación de cumplir con las metas y objetivos previamente planificados, ya que los mismos pueden verse afectados por agentes contingentes.
En base a la exposición del Dr. Ernesto Blanco, puede apreciarse que ningún planificador, debe subestimar la ejecución de las tareas y el tiempo previsto para cumplirlas, ya que en cualquier momento puede presentarse un agente que interrumpa la normal evolución del plan gestado y organizado y desvíe la consecución del objetivo. No debe obviarse el entorno, ambiente y escenario del plan a ejecutar, así como los diferentes recursos humanos, tecnológicos, materiales y financieros inmersos en el proceso organizado y planificado, donde deben equilibrarse la evaluación de las posibles desviaciones o problemas internos y externos, sin restarle o sumarle importancia a cada uno por separado, sino más bien evaluarlo y atenderlos integradamente, investigando, analizando y determinando las acciones a tomar para frenar aquellas desviaciones que puedan perturbar el diseño y la metodología a emplear en el objeto planificado.
domingo, 29 de junio de 2008
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